Artrosis de Rodilla

September 20, 2018

La artrosis es una enfermedad crónica y degenerativa de origen multifactorial caracterizada por la pérdida gradual del cartílago articular. Es la causa más habitual de dolor y discapacidad en adultos mayores y la primera causa de cirugías de reemplazo articular.

Es una condición común que modifica la estructura y función articular lo que lleva a la presencia de dolor, disminución de la movilidad y deformidad, que por consecuencia se acompaña de diversos grados de limitación funcional y reducción de la calidad de vida. Puede afectar a cualquier articulación,  pero es más frecuente en cadera, rodilla, articulaciones de las manos, pies y columna vertebral. En general, la artrosis involucra un proceso de reparación metabólicamente activo que se lleva a cabo en los tejidos articulares e implica pérdida localizada de cartílago y remodelación del hueso.

 

 

¿A quienes afecta?

 

Más del 50% de la población mayor de 65 años presenta algún tipo de Artrosis, siendo la articulación más afectadas la rodilla, con una incidencia de 240/100.000 personas/año. La artrosis de rodilla afecta por igual ambos sexos y los cambios radiológicos así como la relación con la presencia de signos y síntomas aumentan en proporción con la edad y el peso corporal. Algunos de los signos y síntomas que se presentan son: dolor, inflamación, debilidad muscular, rigidez e inestabilidad articular, afectando la funcionalidad en lo cotidiano y laboral y por lo tanto, la calidad de vida del individuo. Tiene un predominio en mujeres con una relación mujer:varón de 3:1 en mayores de 60 años. Suele afectar ambas articulaciones y cuando se presenta de forma unilateral suele deberse a un proceso secundario. Mucha ocasiones la artrosis de rodilla se ve acompañada de artrosis de manos, especialmente en mujeres de edad media o avanzada con obesidad. Cuando se presenta en personas más jóvenes suele asociarse a alteraciones posturales de la rodilla, lesiones previas o meniscopatías.

 

 

¿Cuáles son los factores de riesgo?

 

La artrosis de rodilla, tiene varios factores de riesgo relacionados con su aparición, estos factores son pieza clave identificar las áreas de prevención y/o tratamiento según sea el caso. A continuación se enlistan los factores de riesgo, divididos de por los que no podemos modificar y los que mediante una adecuada intervención, educación y orientación con los profesionales de la salud adecuados y correspondientes pueden modificarse para mejorar o frenar el curso de esta enfermedad.

 

Factores generales:

 

No modificables

• Sexo

• Edad

• Raza

• Factores genéticos

 

Modificables

• Obesidad

• Enfermedades sistémicas (diabetes, hipertensión, etc.)

• Factores hormonales

• Debilidad muscular

• Factores nutricionales

• Densidad mineral ósea (osteoporosis)  

 

Factores locales

• Anomalías articulares previas

      Traumatismos y fracturas

      Malformaciones articulares

      Defectos de alineación y postura

      Inestabilidad y laxitud articular

      Meniscopatías

      Artropatías con afectación del sistema nervioso

• Sobrecarga articular (actividad física y laboral).

 

¿Cuál es el tratamiento y con qué profesional acudir?

 

Parte del éxito del tratamiento de la artrosis radica en su correcto diagnóstico, es decir, en descartar acertadamente otras posibles causas de dolor o patologías asociadas a la artrosis. Debe ser individualizado y ajustarse a la articulación afectada. Para esto es importante acudir con tu médico de confianza, un médico ortopedista te ayudará a realizar el diagnóstico adecuado y puede enviarte con el resto de los profesionales que intervienen en el proceso del tratamiento según cada caso por ejemplo: un nutriólogo, un médico en rehabilitaciòn, un fisioterapeuta, etc. Y de esta forma abordar cada aspecto de la enfermedad.

 

Los objetivos del tratamiento de la artrosis de rodilla son:

— Controlar la sintomatología.

— Mantener la función articular.

— Reducir al máximo la progresión de la artrosis.

 

El abordaje terapéutico de la enfermedad comprende medidas no farmacológicas, tratamiento farmacológico y cirugía de reemplazo de la articulación en los casos más invalidantes. El tratamiento debe partir de un enfoque centrado en el paciente, con su participación de forma activa en el manejo de su enfermedad y considerando sus necesidades y preferencias, plasmandolo en un plan de tratamiento individualizado, orientado por un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud.

 

La educación del paciente, el ejercicio físico y el control del peso son las medidas más importantes, especialmente en el paciente anciano. Deben ser la intervención inicial y constituyen el pilar básico del tratamiento.

  • Educación. Un paciente debidamente informado participa en las decisiones terapéuticas y mejora su adherencia al tratamiento. La información debe incluir, al menos, 3 mensajes claros: la evolución natural de la enfermedad es de progresión lenta, incapacita menos que otras enfermedades reumáticas y se puede modificar su evolución según los hábitos de vida.  

  • Ejercicio. Se considera la base fundamental del tratamiento. Puede reducir las limitaciones físicas, mejorando la calidad de vida del paciente. Debe llevarse a cabo con la orientación del fisioterapeuta lo que permite reducir al mínimo la posibilidad de lesiones. Incluye un programa personalizado, de inicio gradual y con ejercicios de bajo impacto o alto impacto dependiendo del estadio de la enfermedad y  las necesidad de cada individuo (caminar, andar en bicicleta o nadar).

  • Pérdida de peso. Cuando los pacientes tienen sobrepeso u obesidad se recomienda perder peso con una meta explícita y mantener esa pérdida, ya que se consigue alivio del dolor, de la rigidez articular y mejoría funcional.

  • Ortesis. El uso de auxiliares de la marcha (bastón, andadera, muleta) debe ser prescrito por el médico o fisioterapeuta de tal forma que permita descargar la articulación, mejorando la estabilidad y evitar inconvenientes relevantes. En algunas ocasiones se recurre al uso adecuado de calzado, rodilleras etc. que deben ser prescritas por un profesional.  

  • Higiene postural. Debe adecuarse la actividad de la vida diaria a las capacidades disminuidas, con un aprendizaje postural para evitar sobrecargas y adaptando los espacios y utensilios: baños, barandillas, útiles de cocina, etc.

 

Referencias:

 

Martinez R. Martínez C. Calvo R. Figueroa D. Osteoartritis (artrosis) de rodilla. Rev Chil Ortop Traumatol. 2015;56(3):45-51 http://www.elsevier.es/es-revista-revista-chilena-ortopedia-traumatologia-230-articulo-osteoartritis-artrosis-rodilla-S0716454815000236

Mas Garriga X. Definición, etiopatogenia, clasificación y formas de presentación. Aten Primaria. 2014;46 Supl 1:3-10 http://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-linkresolver-definicion-etiopatogenia-clasificacion-formas-presentacion-S021265671470037X

Wainstein E. Patogénesis de la artrosis. Rev. Med. Clin. Condes -2014 http://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-definicion-etiopatogenia-clasificacion-formas-presentacion-S021265671470037X

 

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