Desarrollo Psicomotor: Parte 2


En el blog pasado te explicamos lo que es el Desarrollo Psicomotor y como resulta ser una serie de actos secuenciados que favorecen la maduración del Sistema Nervioso Central y la integración del niño a las funciones sociales, sin embargo, eso es sólo la introducción a un tema un tanto complejo y extenso pero que nos resulta muy importante para tu comprensión, por lo que, ahora te presentamos las características principales del Desarrollo Psicomotor:



  1. Sigue una dirección de evolución céfalo-caudal

  2. Hay una diferenciación progresiva: de respuestas globales a actos precisos individuales.

  3. Los reflejos primitivos (por ejemplo la prensión) preceden a los movimientos voluntarios y al desarrollo de las reacciones de equilibrio.

  4. Los reflejos primitivos deben desaparecer para que la actividad voluntaria se desarrolle.

  5. El tono muscular progresa de un predominio flexor en el Recién Nacido, a un equilibrio flexo-extensor.

  6. La extensibilidad de las articulaciones va incrementándose.



Antes que nada, es importante mencionar que, entre la misma normalidad del desarrollo psicomotor, existen variaciones que no tienen carácter patológico las cuales deben ser identificadas con el objetivo de que si se llegaran a presentan no lo veamos como un signo de alarma, y podamos diferenciar entre lo normal y lo patológico, algunos de estos son:



  1. La pinza manual entre el dedo pulgar y medio.

  2. El desplazamiento sentado o el gateo apoyando una rodilla y el pie contralateral.

  3. La marcha sin pasar por la fase de gateo (18% de niños).

  4. Rotación persistente de la cabeza.

  5. El retraso de la marcha porque es un niño que se “sienta en el aire” en la suspensión axilar.

  6. La marcha de puntas las primeras semanas/meses tras inicio de marcha.

  7. El tartamudeo fisiológico entre los 24 años.



Además de esto, es importante identificar la edad media en donde el infante deberá adquirir ciertas características, por lo que, a continuación se adjunta una tabla mencionándolas:

Recuperado: García Pérez MA, Martínez Granero MA. Desarrollo psicomotor y signos de alarma. En: AEPap (ed.). Curso de Actualización Pediatría 2016. Madrid: Lúa Ediciones 3.0; 2016. p. 81-93.



Una vez identificado lo “normal”, se debe conocer cuando existe la presencia de signos de alarma en el desarrollo psicomotor las cuales se caracterizan por ser un retraso cronológico significativo en la aparición de adquisiciones del desarrollo global o de un área específica para la edad del niño, también se deben considerar como signos de alarma la persistencia de patrones que deberían haber desaparecido (ej. reflejos arcaicos), la existencia de signos anómalos a cualquier edad (ej. movimientos oculares anormales, asimetría en la movilidad) o de signos que son anómalos a partir de una edad concreta (por ejemplo, movimientos repetitivos a partir de los 8 meses), no obstante, es importante saber que, un signo de alarma no presupone la existencia de un problema, pero obliga a un examen y a un seguimiento.


Además de ello, existen algunos parámetros que nos permiten identificar alteraciones relevantes en el neurodesarrollo como son, la falla en el progreso del desarrollo a una edad determinada, el desarrollo asimétrico del movimiento, tono o reflejos, la pérdida de habilidades previamente adquiridas, la pobreza de interacción social y de la psicoafectividad. Por otra parte, algunas alteraciones específicas que pueden hallarse desde edades muy tempranas son de tipo motor, como lo son: el pulgar cautivo, dominancia establecida antes del primer año, persistencia de reflejos primitivos, anormalidades persistentes del tono muscular, demora en la aparición de reflejos y una curva anormal de crecimiento craneal. Otro aspecto de gran interés en los últimos años ha sido el desarrollo social, con el objetivo de la temprana identificación de trastornos del espectro autista, este debe ser evaluado en el niño pequeño, quien debe ser capaz de responder a estímulos visuales y auditivos en forma adecuada dentro del primer trimestre de vida. Y por último pero de igual importancia, la valoración del grado de madurez en el infante debe realizarse en función de la edad del niño y de su edad gestacional (en caso de que fuera prematuro), esta “edad corregida” la podemos aplicar hasta los 2-3 años.



Referencias.

  1. Medina Alva MDP, Caro-Kahn I, Muñoz Huerta P, Leyva Sánchez J, Moreno Calixto J, Vega Sánchez SM. Neurodesarrollo infantil: características normales y signos de alarma en el niño menor de cinco años. Rev Peru Med Exp Salud Publica. 2015;32(3):565-73.

  2. García Pérez MA, Martínez Granero MA. Desarrollo psicomotor y signos de alarma. En: AEPap (ed.). Curso de Actualización Pediatría 2016. Madrid: Lúa Ediciones 3.0; 2016. p. 81-93.

  3. Galán-López I, Gómez-Tello M. Abordaje integral en los trastornos del neurodesarrollo Rev Hosp Jua Mex 2017; 84(1): 19-25


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