Ejercicio para personas con Parkinson


La enfermedad de Parkinson es una de las enfermedades neurológicas más comunes y con mayor prevalencia en nuestro país, de igual manera, es una de las causantes de mayor discapacidad en adultos mayores; al ser una enfermedad degenerativa, con el tiempo, las personas que la padecen van presentando alteraciones que afectan su movimiento y postura, algunas de estas son: el temblor, la rigidez muscular o la dificultad para iniciar un movimiento. Estas alteraciones van aumentando con el pasar de los años y a pesar de que hoy en día la medicina ha avanzado mucho, aún no existe una cura para las personas que la padecen.


Si bien he mencionado que la enfermedad de Parkinson conlleva síntomas que afectan la postura y el movimiento, los verdaderos causantes de discapacidad son los síntomas psiquiátricos, que pueden ser desde problemas de memoria, depresión, ansiedad, impulsividad, trastornos del sueño o trastornos obsesivos compulsivos, ya sean provocados por el transcurso de la enfermedad o por efectos secundarios de los medicamentos que consumen.


Pero no todo son malas noticias, hoy en día, hay muchas alternativas que ayudan a las personas con enfermedad de Parkinson a contrarrestar los síntomas o la incapacidad que tienen al realizar sus actividades de la vida diaria, así como a mejorar su calidad de vida; una de ellas es el ejercicio.


Actualmente hay muchas investigaciones científicas acerca de los beneficios del ejercicio para los pacientes con enfermedad de Parkinson, no solo en su condición física, sino también en su función cerebral, mejorando la memoria, la atención y contrarrestando la depresión y demás síntomas. Una sesión de ejercicio diaria desde 30 minutos a una hora, puede ser una buena opción, desde una sencilla caminata, ejercicios de consciencia corporal, estiramientos, yoga o Tai chi.


Hace algún tiempo, leía un capítulo del libro “The brain's way of healing” del neurocientífico Norman Doidge, el cuál, habla acerca de John Pepper, una persona con enfermedad de Parkinson. El capítulo relata que esta persona realizaba un programa de caminata consciente incremental, en el cual cada semana se aumentaba el tiempo de caminata, a partir de 15 minutos, 4 veces por semana. Partiendo de eso, el tiempo iba incrementando de 5 en 5 minutos cada semana. Al paso del tiempo (un año aproximadamente) esta persona iba dándose cuenta que las alteraciones motoras iban disminuyendo, al grado de reducir las dosis de sus medicamentos, y en cuanto a calidad de vida se sentía completamente pleno.


Lo interesante de este ejercicio, no es sólo la caminata en sí, sino la parte de focalizar la atención. Es necesario que al realizar este ejercicio se permanezca sumamente concentrado.


Muchas veces al tratar de explicar la enfermedad de Parkinson, utilizó la siguiente analogía: imagina que eres una máquina con un piloto automático. El piloto automático se encarga de medir la distancia para tomar un vaso que se encuentra en una mesa, de dar pasos sin necesidad de que seas consciente de cómo pisas, en fin, se encarga de hacer todo lo necesario para que puedas moverte de la mejor manera, sin necesidad de estar pensando cada movimiento que realizas. En la enfermedad de Parkinson, este piloto automático no está presente, es por ello que necesitamos poner toda nuestra atención, para poder corregir cualquier error que aparezca al momento de desplazarnos.


Así que, al realizar este ejercicio es importante que estemos concentrados al cien por ciento. Siendo conscientes de cómo estamos caminando, de tener una correcta postura, de cómo damos nuestros pasos, de apoyar el talón al momento de pisar, y de ir corrigiendo cada problema que vaya apareciendo mientras caminamos. A continuación te anexo una tabla para que tú mismo o si conoces a alguien con enfermedad de Parkinson, puedas realizarlo sin ninguna complicación, yo te recomiendo que de primera instancia lo consultes con tu profesional de rehabilitación para que te ayude a corregir tu postura y tú caminar.


Programa de Caminata Consciente


Como ves, es un ejercicio realmente sencillo que no requiere equipo especializado en casa, ni una gran inversión, solo se requiere un cronómetro y una gran voluntad.


El ejercicio a largo plazo mejora los síntomas y la calidad de vida de los pacientes y no solo como tratamiento, también como prevención para aquellos que no la padecen, es por ello que una actividad física regular ligado a sesiones de rehabilitación física pueden ser de gran ayuda en el proceso de la enfermedad, mejorando la funcionalidad de las personas y permitiéndoles ser más independientes en su vida diaria.


Referencias.

  • Grover S et al. (2015). Psychiatric aspects of Parkinson’s disease. J Neurosci Rural Pract. 6(1):65-76.

  • Hackney, M., Earhart, G. (2008). Tai Chi improves balance and mobility in people with Parkinson disease. Gait & posture 28(3), 456-460.

  • Basso, J., Suzuki, W. (2017). The effects of acute exercise on mood, cognition, neurophysiology, and neurochemical pathways: A review. Brain Plasticity 2 (2), 127-152, 2017

  • Doidge, N. (2015). The brain's way of healing: Remarkable discoveries and recoveries from the frontiers of neuroplasticity. New York, New York: Viking



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