Planificación del Entrenamiento: Parte II


Es el verano, la época del año cuando prácticamente en todo el mundo se entrena y se compite, ya el clima lo permite… una minoría lo hace con un plan de entrenamiento individualizado… el esquema detallado de lo que ha de realizarse para lograr las metas planteadas al inicio de la temporada, muy probablemente son estos afortunados los que tengan más posibilidades de lograrlas y eso es lo que pretendo explicar más tarde. Solo quiero antes, enfatizar que el plan de entrenamiento no son una serie de rutinas/sesiones puestas en un calendario, sino la guia detallada de la manera en que hay que prepararse para lograr las metas (equipamiento, evaluaciones, espacios físicos, horas de entrenamiento y descanso, competencias preparatorias y fundamentales, etc.).


El proceso de planificación del entrenamiento es arduo, pues trata de graficar y/o describir en prosa, los fenómenos de adaptación del organismo de una persona hacia la consecución de un resultado deportivo (es decir, intenta direccionar las adaptaciones); lo complicado de la planificación estriba en que la adaptación es un fenómeno complejo y por ende no lineal, multidireccional, plurifactorial y por supuesto, de muy difícil predictibilidad. Como pueden deducir, hoy dia la planificación y el control del entrenamiento requieren de valores cuantitativos de múltiples variables (minutos, potencia, velocidad, tiempo de contacto en suelo...), pero también de variables cuyo mejor manejo se da a través de los datos cualitativos (percepción del esfuerzo, ejecución técnica, niveles de fatiga, disposición emocional...).


La primera vez que elaboré un plan de entrenamiento o macrociclo fue en la residencia, y rápidamente me dí cuenta que iba a tardar semanas en lograrlo, y eso que comprendía un limitado número de variables… ya un tanto desesperado, alguien me facilitó (“en un disco de 3 y media”) una hoja de cálculo que cambió radicalmente la creación de mi proyecto final de la materia, pues me ahorró tiempo y esfuerzo, los cuales pude invertir en la elaboración manual de la gráficas y la selección y calendarización de las evaluaciones médicas, morfo-funcionales, técnicas y tácticas, las competencias preparatorias y fundamentales así como los medios y métodos a emplear para la adquisición o desarrollo de las capacidades necesarias para lograr la meta planteada para mi atleta... además de estudiar para los exámenes y seguir entrenando. En ese tiempo comprendí algunas de las dificultades y frustraciones que el ser un entrenador profesional conlleva. Cuando discutí con un amigo entrenador al respecto (en realidad quería que me ayudara a que mi trabajo fuera excelente) me dijo algunas cosas que aún conservo: “Mira Alejandro, fíjate bien para quién vas a trabajar tanto, porque la mayoría de las personas no cumplen… recuerda que es una guía, no esperes seguirlo a pie juntillas y que no lograrlo te frustre, hay muchas cosas que no se pueden planificar, pero hay que hacerlo… es lo que nos diferencia de los silvestres…” (refiriéndose a los entrenadores que desconocen la metodología del entrenamiento).

Trece años después poco ha cambiado en torno a la planificación, salvo la tecnología aplicada, que facilita radicalmente la creación del macrociclo así como la adquisición, manejo, interpretación y aplicación de datos, ahorrando una cantidad brutal de tiempo y que a diferencia de aquel entonces, puedo emplear en pensar más y mejor en cómo ayudar a los atletas a lograr sus metas a través de su preparación... la “talacha”, que la haga la máquina.


Referencias

  • Friedrich A. Hayek. The Theory of Complex Phenomena en: The Critical Approach to Science and Philosophy. Essays in Honor of K. R. Popper. MacMillan Publishing 1964.

  • Hutcheon, Linda. A Theory of Adaptation. New York: Routledge, 2006.

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