¿Qué hacer con el dolor al correr?


En los años que llevo atendiendo deportistas puedo recordar solo dos (con lesiones no severas) que empezaron la consulta diciendo: “hace 2 días…” casi todos cuando se refieren al tiempo de evolución de su lesión usan las palabras “mes” o “meses”… cuando les pregunto la razón por la que no buscaron atención médica antes, la respuesta más común y que supera por mucho a la segunda es: “pensé que se me iba a quitar” ¿suena familiar?... Esta situación aunado a experiencia personal entrenando, me ha hecho ponerme a observar a los corredores, estudiar un poco y reflexionar mucho sobre la relación entre el correr y el dolor.

En los lugares de concentración de corredores, sin fallar una sola vez, podrás observar una o más de las siguientes cosas: vendajes de todo tipo, rodilleras (con o sin imanes), tobilleras y musleras, también cosas más raras que no puedo identificar, pues no las enseñan en la escuela de medicina…

La segunda observación es que en cualquier carrera, invariablemente hay personas cojeando por una lesión… de manera parcial, me doy cuenta que para los corredores de fondo el dolor al correr podría ser algo normal, cotidiano, tan frecuente que hasta saben cómo tratarlo, los “trucos” para aminorarlo y aun diagnosticarlo, vaya! hasta prescribir medicamentos!... No es mi área, pero a veces pienso que el correr con dolor es un tipo de penitencia que algunos corredores se autoimponen, un castigo o algo así… No voy a ahondar más en mis observaciones cuasi-médicas a terceros, sino continuar con las reflexiones y la investigación científica al respecto del dolor en los deportes de resistencia... o quinientas palabras, lo que suceda primero.


La primera vez que sentí dolor corriendo y que no estaba relacionado con una lesión como tal, fue cuando vivía en Toluca, haciendo 400 intensivos con 200 de recuperación trotando, como en el 12o 400 en la segunda curva… ya sabes, esa sensación quemante en los muslos que prácticamente te obliga a disminuir la velocidad… me asusté, pensé que ya me había lesionado, pero no, de hecho terminé los 16 intervalos, más lento cada vez, pero apenas estaba aprendiendo a regular el esfuerzo... con el trote y los estiramientos se quitó, para ser substituido por otro dolor, el del día siguiente, ese parecido al de después de una sesión de pesas, aunque si soy honesto, no es exactamente igual. Platicando con mi entrenador por teléfono más tarde en relación al dolor durante la sesión de velocidad (en realidad es resistencia a la velocidad) me dijo:

-¿Terminaste?

- Si - contesté

- Muy bien, bienvenido al atletismo, come y bebe que ya te lo ganaste, mañana recuperatorio.


Ya me pasé de las quinientas palabras...



Referencias.


Hutchinson A. Endure: Mind, Body, and the Curiously Elastic Limits of Human Performance. Capítulo 5: Dolor. Harper Collins. Reino Unido, 2018.

Lopes AD, Oliveira Pena Costa L, Tirotti Saragiotto B, Parma Yamato Y, Adami F, Verhagen E. Musculoskeletal pain is prevalent among recreational runners who are about to compete: an observational study of 1049 runners. Journal of Physiotherapy 2011 (57): 179-182.

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