Terapia Ocupacional en Artritis Reumatoide


La Artritis Reumatoide (a partir de ahora AR) es una enfermedad multisistémica de tipo inflamatoria, autoinmune, de etiología desconocida que compromete preferentemente las articulaciones y cuyo órgano blanco es la membrana sinovial, pero puede afectar otros órganos en cualquier momento de su evolución. La AR es una enfermedad crónica y de distribución universal, cuya prevalencia a nivel mundial se estima en torno al 0,3-1,2% de la población y su incidencia varía entre 6-10 casos/año/100.000 habitantes(1).

Es la más común de las artritis inflamatorias. Por el tipo de compromiso y por la incapacidad que puede inducir la AR es una enfermedad que afecta diferentes esferas de la vida cotidiana del paciente: personal (psíquico y físico), familiar, laboral y social, por lo que su atención demanda de grupos interdisciplinarios que asistan al individuo en los distintos órdenes de afección. De acuerdo a la información actual podemos decir que, si bien la AR no es una enfermedad mortal, sí debe ser considerada una enfermedad grave, que compromete la calidad de vida del individuo y la vida misma.

En 2010, en un esfuerzo por identificar a más personas en una etapa cuando el tratamiento es más beneficioso, el Colegio Americano de Reumatología actualizó sus criterios de clasificación para la AR describiendo los siguientes:

I Capacidad completa para realizar las actividades usuales de la vida diaria, que incluyen actividades de autocuidado, actividades profesionales y recreativas

II Puede realizar las actividades usuales de autocuidado, pero con limitaciones en las actividades profesionales.

III Puede realizar las actividades de autocuidado, pero tiene limitaciones en las actividades profesionales y recreativas.

IV Tiene limitaciones para realizar las actividades usuales de autocuidado, actividades profesionales..


La terapia ocupacional contribuye al mantenimiento de un nivel adecuado de independencia en actividades de la vida diaria y una capacidad funcional satisfactoria. Empleando como recurso terapéutico, la actividad orientada a un fin, las férulas y los dispositivos de auto ayuda. Las férulas son usadas frecuentemente como parte del programa del tratamiento y se diseñan de acuerdo a las características anatómicas del segmento.

Para alcanzar estos objetivos, el terapeuta ocupacional elabora un plan de intervención individualizado que, tal como se extrae de lo expuesto por la Sociedad Española de Reumatología, a través de su Agrupación Española de Profesionales de la Salud para el Estudio de Enfermedades Reumáticas (AEPROSER), contendrá las siguientes actuaciones (AEPROSER, 2011; Turner et al, 2003; Melvin, 1998):

  • El terapeuta debe asesorar a pacientes y familiares para adaptar el entorno, modificar tareas y/o hábitos, reorganizar rutinas (mantener roles familiares y en el entorno y/o continuidad en las actividades cotidianas), enseñar el uso de equipos diversos para promover la independencia en el cuidado personal, tareas diarias en casa, trabajo o escuela, ocio y juego (actividades placenteras), cambios en la programación de las actividades diarias semanales en el uso de secuencias de actividad. Manejo y alivio de la sintomatología.

  • Educar en los principios de conservación energética, protección de las articulaciones, simplificación de actividades, ergonomía y cuidados posturales.

  • Gestionar los factores estresantes para reducir al mínimo la fatiga, disminuir el dolor y mejorar el rendimiento en las actividades cotidianas.

  • Prevenir o intentar reducir deformidades ya instauradas, confeccionando férulas u ortesis adaptadas a los pacientes para mejorar y/o mantener la función, reducir la inflamación, prevenir contracturas, y disminuir el dolor. También entrenar al paciente en la colocación y uso de estas férulas y ortesis.

  • Planificar, confeccionar y entrenar a los pacientes en el uso de ayudas técnicas y/o adaptaciones en los autocuidados así como en las actividades instrumentales de la vida diaria.

  • Cuando la función se reduce a la pérdida de fuerza, resistencia o ambas, se pueden utilizar ejercicios terapéuticos (consensuados en equipo y con el fisioterapeuta) y programas de actividades para contrarrestar estos problemas.

  • Realizar planes de actividades terapéuticas para mantener o aumentar el rango de movimiento articular de las articulaciones de miembros superiores o de algún segmento en particular.

  • Realizar visitas específicas, siempre que sea necesario para el asesoramiento.

  • Realizar seminarios educacionales grupales para pacientes y también para cuidadores sobre aspectos de la vida diaria tanto a nivel básico como instrumental, compensación de actividades, economía articular, economía energética, ayudas técnicas, ergonomía, higiene de sueño, sexualidad, etc.


Referencias.

  • Raquel Cordich. Luciana Rimoli. Bernabé Rodríguez/ Publicado mayo 30, 2019/ Impacto del tratamiento interdisciplinario entre terapia ocupacional y terapia física en un caso de artritis reumatoide

  • Impact of treatment between occupational therapy and physical therapy in a case of rheumatoid arthritis.

  • López Bastías, José | Díaz Vega, Miriam | Moreno Rodríguez, Ricardo/ · 2020 - Dykinson/ · Coge de la mano a la artritis: programa de educación grupal desde la terapia ocupacional dirigido al control del dolor en la artritis reumatoide.

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