Alteraciones de la marcha

La capacidad de locomoción desde una postura bípeda distingue a los seres humanos entre el resto de los seres vivos; este proceso de deambulación también denominado “Marcha” nos permite el libre desplazamiento para realizar nuestras actividades de la vida diaria e interactuar con el mundo que nos rodea.

La marcha humana se describe como un conjunto de movimientos rítmicos de los brazos, tronco y piernas, que permite el desplazamiento del cuerpo a través de la acción coordinada de cada uno de los elementos que conforman el sistema locomotor (huesos, músculos, articulaciones, etc.); implica dos componentes interrelacionados, el equilibrio y la locomoción. El equilibrio es la capacidad de adoptar la posición vertical y mantenerla en forma estable. Existe un equilibrio estático necesario para mantener una postura y un equilibrio dinámico requerido durante el desplazamiento en el espacio; asociado a la locomoción necesaria para la traslación de un cuerpo de un lugar a otro.

 

La marcha normal está constituida por dos fases: una estática y una dinámica; la primera constituye el 60% de la misma, ocurre cuando una pierna recibe carga y está en contacto con el suelo; la segunda fase también llamada de balanceo constituye el 40% restante del ciclo e inicia cuando avanza la pierna contralateral para dar el paso siguiente; mientras tanto, los brazos se desplazan hacia delante y hacia atrás en dirección opuesta a la de las piernas. Los componentes básicos de la marcha son: flexión de cadera y rodilla, interacción de rodilla y tobillo, rotación de la pelvis alrededor de un eje vertical y basculación lateral de la pelvis. En términos generales, se puede dividir el mecanismo de la marcha en tres fases: despegue, avance y apoyo.

 

 

Las alteraciones en la marcha pueden presentarse como consecuencia de múltiples factores, entre ellos: pérdida de masa, fuerza, resistencia y elasticidad muscular, disminución de la velocidad de respuestas reflejas, inestabilidad o déficit de equilibrio, pérdida gradual de la sensibilidad, visual en campo y profundidad, alteraciones de la alineación corporal o cambios posturales entre otras. La marcha se puede ver afectada también por traumatismos y patologías que modifican notablemente su dinámica natural, predictor del deterioro funcional que disminuye la calidad de vida y contribuye al desgaste progresivo de los componentes del aparato locomotor.

 

Los trastornos de la marcha se pueden clasificar según su origen:

 

  1. Neurológicos: Por accidente cerebrovascular, traumatismo encéfalo-craneano, esclerosis múltiple, parálisis cerebral infantil, demencia, Parkinson, hematoma subdural crónico, hidrocefalia normotensiva, atrofia cerebelosa, radiculopatías y miopatías.

  2. Músculo-esqueléticos: Debido a patología articular degenerativa o inflamatoria, sarcopenia, secuelas de traumatismos de extremidades, alteraciones de los pies y dolor por lesiones de partes blandas de extremidades inferiores (tendinitis, bursitis, esguinces, síndrome miofascial, etc.).

  3. Cardiorespiratorios: Por insuficiencia cardiaca, arterial o venosa de extremidades inferiores y  Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) .

  4. Metabólicos: Debido a Diabetes Mellitus, hipotiroidismo, insuficiencia renal crónica, daño hepático crónico.

  5. Psicológicos: Entre ellas depresión, trastornos de personalidad, etc

  6. Farmacológicos: Por ingesta de benzodiazepinas, neurolépticos, anticonvulsivantes, antidepresivos.

 

Los tipos de marcha son un indicador clínico fundamental en el diagnóstico diferencial según la forma y presentación que se manifieste en las personas  nos puede orientar para guiar evaluaciones futuras de una posible patología que se esté presentando. Dentro de las alteraciones en la marchas más comunes describiremos 3 tipos:

1.- MARCHA DE TRENDELENBURG (Marcha de pato):

Es un tipo de marcha patológica claudicante con amplio balanceo de caderas (movimiento similar al caminar de los patos). Se caracteriza por la inclinación del tronco hacia el  lado que cumple la función de apoyo, este tipo de marcha está determinado por la debilidad o parálisis del glúteo medio; quienes la padecen, presentan problemas para levantarse de sitios bajos y al subir escaleras, es una marcha característica de personas con displasia bilateral de cadera, cirugía bilateral de cadera con evolución tórpida o miopatías proximales y pudiera confundirse con luxación de cadera.

 

 

2.- MARCHA EQUINA:

Las personas con este tipo de marcha patológica suelen levantar el pie del piso y flexionar la rodilla  de manera exagerada para evitar que la punta arrastre y tropiece con el suelo, la fase de apoyo se realice con la punta o la planta del pie. Resulta como consecuencia de la debilidad de la musculatura  dorsiflexora del tobillo; ocurre en radiculopatía L5, neuropatía del ciático o peroneo profundo y polineuropatías.

 

 

 

 

3.- MARCHA SENIL:

Se caracteriza por una postura del cuerpo con discreta proyección hacia adelante de la cabeza, flexión del tronco, caderas y rodillas. Las extremidades superiores tienden a realizar un menor balanceo y el desplazamiento vertical del tronco se reduce. El largo del paso disminuye y el ancho del paso se incrementa levemente, la fase de balanceo se ve reducida y aumenta en un 15-20%  la fase de doble apoyo; estos cambios se deben a las modificaciones en los mecanismos nerviosos centrales y periféricos que controlan el equilibrio y en el aparato locomotor, que modifican el patrón normal de desplazamiento, constituyendo la marcha senil.

 

 

 

Tratamiento Fisioterapéutico.

 

La intervención fisioterapéutica está encaminada a mejorar la funcionalidad del paciente y la prevención de complicaciones. Nuestro abordaje tiene como objetivo facilitar el aprendizaje de patrones de movimiento normal, aumentar la estabilidad funcional y  lograr un buen control de postura y locomoción. El tratamiento es individualizado e incluye el manejo del dolor (si se encuentra presente) mediante agentes físicos como electroanalgesia y/o ultrasonido, uso de termoterapia (calor/frío) y/o terapia manual para disminución de síntomas a sí se propicie la ejecución efectiva del ejercicio terapéutico, el cual está encaminado  a mejorar las cualidades neuromusculares como fuerza, resistencia y flexibilidad muscular, rangos de movimiento articular, coordinación, equilibrio y propiocepción aplicando posteriormente estas cualidades para un reentrenamiento correctivo de las alteraciones de la marcha.

 

 

Referencias.

  • Cerda, L. (2010). Evaluación del paciente con trastorno de la marcha. Revista Hospitalaria Universidad de Chile. (21) 326 - 36. Recuperado de: https://www.redclinica.cl/Portals/0/Users/014/14/14/Publicaciones/Revista/evaluacion_paciente_con_trastorno_marcha.pdf

  • Villar, T. Mesa, M.P. (2006) Alteraciones de la marcha, inestabilidad y caídas. Síndromes geriátricos. 199-209. Recuperado de: https://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:epBHIWWqgxcJ:https://www.segg.es/download.asp%3Ffile%3D/tratadogeriatria/PDF/S35-05%252019_II.pdf+&cd=1&hl=es-419&ct=clnk&gl=mx

  • Cifuentes, C. (2010). Análisis teórico y computacional de la marcha normal y patológica. Revista de la Facultad de Medicina Universidad Nacional de Colombia. 18 (2). 182-196. Recuperado de: http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S0121-52562010000200005&script=sci_abstract&tlng=es

 

 


 

 

 

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