¿Los ligamentos tienen la capacidad de regenerarse?





Después de una lesión, tanto estructural como funcionalmente, el ligamento dañado nunca recobrará sus propiedades iniciales, pero esto no implica que la recuperación después de una lesión no sea total, pues existen otros factores a considerar como la edad del paciente, o la localización exacta de la lesión.


Comencemos desde la pregunta ¿Qué es un ligamento?


Los ligamentos son bandas o cordones blancos, brillantes y tensos, similares a ligas, formados por fibras paralelas onduladas más delgadas que le permiten al ligamento resistir estirarse. Su composición es 90% colágeno y elastina. El colágeno hace resistente al ligamento, mientras que la elastina, como su nombre lo indica, confiere elasticidad y por ello después de estirarse, puede volver a su forma y situación habitual. Existen ligamentos intraarticulares (que están dentro de la cápsula que envuelve la articulación) y extraarticulares, que como su nombre lo sugiere, están fuera. Estos últimos tienen mejor pronóstico de recuperación por el tipo de células que los rodean.


Siguiente pregunta importante: ¿Para qué sirve un ligamento?


Los ligamentos son muy importantes para el funcionamiento óptimo de las articulaciones ya que contienen mecanoreceptores (algo así como alarmas que se activan con la presión, la velocidad de un movimiento o el cambio de posición) y terminales nerviosas, que a través de la propiocepción (que es la capacidad que tiene el cerebro de saber la posición exacta de cada parte del cuerpo), colaboran para que dichas articulaciones sean estables, resistentes y estén listas para reaccionar a los movimientos, aunque simultáneamente, los ligamentos también restringen o limitan la movilidad de la misma articulación dentro de los parámetros mecánicos normales. Es decir, nos ayudan a movernos pero sólo lo suficiente para que los huesos no se desacomoden todo el tiempo.

A diferencia de un tendón, un ligamento es más corto y ancho, y se encarga de unir la superficie de un hueso con otro hueso. (Los tendones unen músculos a huesos).


¿Qué pasa en una lesión de ligamentos?


Es importante saber que en las lesiones de ligamentos, también conocidas como esguinces, existe una clasificación según el daño o grado de inestabilidad de la articulación.

  1. Grado I o leve es una rotura microscópica de algunas fibrillas debido a un estiramiento excesivo

  2. Grado II o moderado, es una rotura visible, parcial

  3. Grado III o severo es una rotura completa del ligamento.

Independientemente del grado de lesión, los signos y síntomas habituales de los esguinces incluyen dolor, hinchazón, hematoma (acumulación de sangre bajo la piel, o moretón) y pérdida funcional, cuya intensidad depende de la severidad del esguince. El tipo de intervención también depende del grado de afectación siendo el especialista el que determine si es necesaria una intervención quirúrgica para reemplazar los tejidos.


¿Qué puedo hacer para que se repare lo mejor posible?


Lo primero será controlar la inflamación y el dolor. La inmovilización excesiva durante la reparación no es buena idea pues afectará la elasticidad del ligamento, lo mejor es seguir las indicaciones del fisioterapeuta, quien diseñará un programa de ejercicios con el fin de prevenir la rigidez, mejorar el grado de movilidad y restablecer la flexibilidad y fuerza normales, así como la confianza del paciente en la articulación. Continuamente evaluará los avances de recuperación pues aunque existe un protocolo, cada caso es particular y requiere atención personalizada.


Bibliografía:

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Bianchi, H. (2010). Biología de los tendones ligamentos y enteséis. Consultado: 04 de abril de 2022, de Pontificia Universidad Católica de Chile Sitio web: http://www.docenciatraumatologia.uc.cl/biologia-de-los-tendones-ligamentos-y-entesis/