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Guía para el cuidador primario del paciente postrado en cama (encamado).


Guía para el cuidador primario del paciente encamado


¿Qué es el síndrome de inmovilización prolongada?


Se define como un descenso de la capacidad para desempeñar las funciones de la vida cotidiana a causa de un deterioro de las funciones motoras que es la capacidad que tenemos para aprender y llevar a cabo el movimiento de nuestro cuerpo, lo que en casos graves puede llevar a la persona a permanecer en cama durante un periodo de tiempo prolongado por la pérdida de la fuerza muscular. Los efectos propios de la inmovilización prolongada, repercuten de manera directa en los diversos sistemas corporales, poniendo en una mayor situación de riesgo al individuo involucrado.


Las causas más comunes de inmovilización prolongada son:

  • Fracturas

  • Traumatismos

  • Hospitalización a causa de una infección

  • Enfermedad cerebrovascular (EVC)

  • Cáncer

  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

  • Edad avanzada.


Lo que debes saber de tu familiar encamado. Cuida su salud y tu salud.


Una de las complicaciones más frecuentes en un paciente que se encuentra en cama ya sea por un periodo de inmovilización corto o prolongado es la presencia de úlceras por presión.


¿Qué son las úlceras por presión?

Una úlcera por presión es una lesión en la piel que se produce cuando se interrumpe el flujo sanguíneo sobre una parte de nuestro cuerpo como por ejemplo donde se encuentre una saliente ósea como nuestros codos, rodillas, tobillos, hombros a causa de que hay una roce o una presión excesiva o prolongada entre una superficie (cama o silla) y una parte de nuestro cuerpo.

Las zonas más comunes donde se presentan estas lesiones son:

  • Nuca

  • Hombros

  • Codos

  • Zona lumbar

  • Zona sacra

  • Caderas

  • Talones

  • Tobillos


¿Cómo prevenir las úlceras por presión?

Cuidados en la piel: es importante realizar una revisión del estado de la piel todos los días, debemos cuidar que no se encuentren zonas enrojecidas o con ampollas, ya que esto puede evolucionar a una herida en la piel que podría infectarse.


Debemos de mantener la piel limpia y seca (puede lavarse con agua tibia y jabón neutro), también es importante mantenerla hidratada, asegurándonos que la crema corporal la absorba bien la piel, no se recomienda el uso de alcohol como perfumes o lociones ya que la pueden irritar y se debe utilizar ropa interior de algodón


Cuidados de la postura: es importante realizar cambios posturales cada dos o tres horas para evitar esta presión prolongada sobre las superficies del cuerpo cuando la persona está en cama, cuando está en una silla los cambios de posición deberán hacerse cada media hora o cada hora. Debemos cuidar el contacto de prominencias óseas entre sí, para evitar esto podemos utilizar cojines y también cuidar la distribución de peso para que quede de manera igualitaria. No se recomienda el uso de flotadores ni tampoco arrastrar a la persona ya que podría ocasionar roces en la piel, de igual manera debemos cuidar que las sábanas o la ropa tengan la menor cantidad de pliegues posibles.

Control de esfínteres: en caso de que la persona no pueda ir al baño sola se recomienda el uso de pañales o colectores y es importante verificar que estos se encuentren limpios y se mantenga seca la zona corporal ya que la humedad podría contribuir a la irritación.


¿Cómo realizar los cambios de posiciones sin lastimarte la espalda?

Pasar de boca arriba a estar de lado: Desde la posición boca arriba, flexiona la rodilla de la pierna contraria al lado al que se va a voltear a la persona, coloca el brazo opuesto sobre su abdomen y el otro brazo flexionado y apoyado sobre la almohada, desliza una de tus manos por debajo de su hombro y otra por debajo de la cadera. Una vez que estén posicionados procede realizar el giro hacia el lado que se va a quedar acostado (derecho o izquierdo), no se olvide de poner un cojín entre rodillas y tobillos para evitar las úlceras por presión.


Colocarlo boca abajo: se debe acercar a la persona a la orilla de la cama, coloca su pierna del lado por el que se va a girar por encima de la otra pierna, y el brazo contrario apoyado en la almohada, pasa una de tus manos por debajo de su omóplato y la otra entre las dos piernas, realiza un pequeño impulso y gira a la persona hasta la posición deseada.


Pasar de boca arriba a sentado: coloca una mano en la cadera y con la otra mano sujeta la muñeca del mismo lado, jala la muñeca hacia ti en una especie de diagonal y ejerce presión sobre la cadera para generar un punto de apoyo, después pide a tu familiar que con el brazo del que le jalaste te abrace por la cintura, suelta el apoyo de la cadera y abraza a tu familiar con ese brazo colocando tu mano en su espalda para generar un apoyo.






FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:

O. Chávez, et al. (2019). Síndrome de inmovilidad en adultos mayores del policlínico Bernardo Posse del municipio San Miguel del Padrón. Scielo. Vol. 21. Núm. 3. Recuperado el 18 de octubre del 2022 de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1608-89212019000300030


J. Acendra, et al. (2016). Cumplimiento de las actividades de enfermería en la prevención de úlceras por presión. Scielo. Vol. 32 Núm. 2. Recuperado el 18 de octubre del 2022 de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-03192016000200002


Santiago, R. (Ed.). (2008). Movilización del paciente. Editorial Vértice. https://books.google.com.mx/books?id=0V1HphddCYYC&pg=PA79&hl=es&source=gbs_toc_r&cad=4#v=onepage&q&f=false



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